Las pantallas generan hoy el principal foco de conflicto dentro de los hogares argentinos y la irrupción de la inteligencia artificial (IA) plantea nuevos desafíos para las familias. Sin embargo, mientras los adultos expresan preocupación y demandan mayor intervención de las escuelas, los jóvenes ya integran estas herramientas a su vida académica cotidiana, con niveles de uso y criterios de validación que muestran una relación más compleja y madura con la tecnología.
Así lo reflejan los estudios “Radiografía de la familia argentina: nuevo contrato con la escuela” y “Reflejos de una generación”, elaborados por Francisco Ortiz, Director Global de Inteligencia de Negocio de Santillana, junto con la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC).
Cómo usar la tecnología: la gran preocupación familiar de hoy
Según el estudio, las pantallas constituyen actualmente “el conflicto número uno en los hogares”, asociado al tiempo de uso, posibles adicciones, exposición a contenidos y otros riesgos digitales.
El informe revela cuatro datos clave que colocan a las pantallas como disparador de conflicto familiar:
- El 55,2% de las familias afirma que la tecnología genera conflictos en el hogar.
- Los padres otorgan una preocupación de 7,2 sobre 10 al tiempo que sus hijos pasan frente a las pantallas.
- El 67,8% establece límites de tiempo de uso.
- El 48,6% recurre a la supervisión de un adulto.
“La preocupación tecnológica funciona como un constructo relativamente unificado: cuando los padres se preocupan por las pantallas, también tienden a percibir más riesgos tecnológicos y más conflictos en el hogar. Esta preocupación les está generando mayores niveles de estrés, agregando preocupación y malestar emocional”, afirmó Francisco Ortiz, Director Global de Inteligencia de Negocio de Santillana.
La paradoja digital: se habla más del uso, pero con escasez de conocimiento
Uno de los hallazgos más relevantes es la distancia entre la preocupación de las familias y su nivel de preparación para abordar estos temas.
La investigación identifica una “paradoja comunicativa”: aunque el 88,3% de los padres afirma hablar con sus hijos sobre lo que hacen en Internet, un porcentaje menor de las familias consultadas se siente verdaderamente segura respecto de sus conocimientos tecnológicos.
El estudio señala que el 77% considera que la escuela debe tener un papel más activo en la educación digital. Las familias aseguran que la escuela es un ámbito prioritario para la alfabetización digital de los niños y jóvenes.
“Sumado a esto, los estudiantes demuestran ya disponer de una alta alfabetización digital. En ese contexto, la alfabetización digital surge entonces como una competencia clave a desarrollar en la escuela. La pregunta es si los colegios, al igual que las familias, presentan problemas estructurales y si saben cómo abordarla”, destacó Ortiz.
Los jóvenes y la IA, una convivencia generacional
Mientras los adultos intentan comprender los cambios tecnológicos, los estudiantes ya incorporaron la inteligencia artificial a sus rutinas de estudio.
De acuerdo con otro de los estudios de Santillana denominado “Reflejos de una generación”, el uso predominante de la IA se concentra en el ámbito académico. Entre sus principales beneficios, los jóvenes destacan:
- Ahorrar tiempo en la búsqueda de información (64,5%).
- Comprender temas difíciles (55,2%).
- Facilitar la organización y planificación de tareas (41,7%).
- Acceder a una mayor cantidad de recursos educativos (37,7%).
El estudio concluye que los estudiantes entienden la IA principalmente como “una herramienta puramente pedagógica y con filtros de validación. Se pregunta a dos o tres apps de IA para chequear que lo que les devuelve es correcto y válido”.
El miedo de los jóvenes no es tecnológico, es humano
Uno de los hallazgos más llamativos es que las preocupaciones de los estudiantes difieren significativamente de las de los adultos.
Mientras las familias centran sus inquietudes en las pantallas, la privacidad o los riesgos digitales, los jóvenes expresan temores vinculados al impacto humano de la tecnología. Según el estudio, “la preocupación es más humanista que tecnológica”.
La principal inquietud no está asociada a fallas de seguridad ni a riesgos externos, sino a “la posible pérdida del juicio autónomo”, lo que plantea la necesidad de promover un uso consciente, crítico y equilibrado de estas herramientas.
Además, seis de cada diez estudiantes afirman confiar en la información que les proporciona la IA, aunque mantienen mecanismos de validación y contraste de datos. “Confío, pero verifico” es la expresión que mejor resume la relación de esta generación con la inteligencia artificial.
“Los chicos temen perder su capacidad de reflexión, que se lo hagan demasiado fácil, pero a la vez desconfían. Son estudiantes en alerta y con un alto nivel de madurez tecnológica. Son generaciones muy digitales que lo integran con naturalidad en su rutina vital”, agregó el Director Global de Inteligencia de Negocio de Santillana.
Un nuevo contrato educativo
Los resultados de ambas investigaciones desarrolladas por Santillana y la CIAC muestran que Argentina atraviesa una transformación profunda en la relación entre familia, escuela y estudiantes.
Por un lado, los padres reconocen que necesitan apoyo para acompañar a sus hijos en un entorno digital cada vez más complejo. Por otro lado, los jóvenes ya incorporan la inteligencia artificial a sus procesos de aprendizaje y demandan herramientas que les permitan utilizarla de manera responsable.
En este escenario, la escuela emerge como el actor capaz de tender puentes entre ambas realidades. Más que enseñar a usar tecnología, el desafío pasa por desarrollar pensamiento crítico, alfabetización digital y criterios éticos para convivir con herramientas que ya forman parte de la vida cotidiana.
“Al analizar los datos aportados por ambos estudios, podemos concluir que el futuro de la educación en Argentina dependerá cada vez más de la capacidad de construir una alianza sólida entre familias, estudiantes y escuelas para afrontar juntos los desafíos de la era de la inteligencia artificial”, concluyó Ortiz.
Estudios – Muestreos -Estudio - “Radiografía de la familia argentina: nuevo contrato con la escuela” 10800 familias encuestadas. 40 preguntas. Ejes temáticos: Ocio, (tiempo libre y recreación); Hijos (relación y comunicación); Colegio (educación y satisfacción); IA (inteligencia artificial); Emociones (bienestar y estrés) -Estudio -“Reflejos de una generación” 28845 estudiantes. 41 preguntas. Dos segmentos de estudiantes: Generación Alfa (63%) y Generación Z (37%) Mujeres (50,6%) – Hombres (47.5%)





