El juego como herramienta pedagógica
Los juegos de mesa continúan ganando espacio en las aulas como recursos capaces de enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje. En este marco, el Ministerio de Educación de Chubut presentó el Programa Provincial Pluricultural de Juegos de Mesa, una propuesta que busca potenciar la formación integral de los estudiantes a través de experiencias lúdicas con un fuerte componente educativo.
La iniciativa fue presentada durante una serie de jornadas realizadas en la Asociación Italiana de Puerto Madryn, con el acompañamiento de la Secretaría de Educación de la Nación. Allí se desarrollaron exhibiciones y actividades vinculadas al ajedrez, el go y el tradicional juego “La leona y los perros”, una propuesta que forma parte de la diversidad cultural que el programa busca poner en valor.
Más que entretenimiento
Tras la presentación oficial, autoridades y referentes educativos visitaron las escuelas N.º 84 y N.º 710, donde docentes especializados compartieron distintas actividades con los estudiantes. Durante los encuentros, los alumnos pudieron conocer las reglas de los juegos, practicar estrategias y reflexionar sobre los aprendizajes que estas experiencias pueden aportar dentro y fuera de la escuela.
De acuerdo con los coordinadores del programa, el juego constituye una herramienta pedagógica significativa porque favorece el desarrollo del pensamiento, estimula la autonomía y fortalece el compromiso con el propio aprendizaje. A diferencia de otras propuestas recreativas, los juegos de estrategia requieren planificación, concentración y capacidad para anticipar escenarios, habilidades que también resultan valiosas en el ámbito académico.
Aprender a pensar y a convivir
Uno de los aspectos más destacados de la iniciativa es su aporte al desarrollo socioemocional. Tanto el ajedrez como el go son considerados lenguajes del pensamiento estratégico que permiten trabajar competencias vinculadas con la educación emocional y la convivencia.
Su práctica sistemática contribuye a fortalecer la autorregulación, la tolerancia a la frustración y la capacidad de tomar decisiones responsables. Además, promueve valores como el respeto por las reglas, la empatía y la valoración del otro, aspectos fundamentales para la construcción de vínculos saludables dentro de la comunidad educativa.
En un contexto en el que las escuelas buscan cada vez más estrategias para acompañar el desarrollo integral de los estudiantes, propuestas como esta muestran cómo el juego puede transformarse en una poderosa herramienta para aprender, pensar y convivir.




