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Cómo aplicar la “Realidad Aumentada” en tus clases

Existen numerosos programas de Realidad Aumentada (RA) para dispositivos de uso común como puedan ser teléfonos celulares, tablets o computadoras, y que ya incorporan sistemas de realidad mixta con finalidades educativas muy específicas, y también otros que permitirán crear y generar herramientas propias de simulaciones.

Pero, sea cual sea la opción que se decidirá usar, es importante tener en cuenta algunos factores de cara a su implementación en las clases:

Pese a lo motivadora que pueda resultar, la RA es una herramienta y no un fin.

Invertir su uso hasta hacer de ella la finalidad del proceso educativo que se pretende dinamizar puede convertirla en simples fuegos de artificio de escaso o nulo valor pedagógico.

Su capacidad para hacer entendible procesos y cuestiones teóricas complejas de forma más o menos rápida implica que su utilización debe ser, por lo general, igualmente corta en el tiempo.

Por su vinculación a lo real, la RA aventaja en algunos de sus aspectos pedagógicos a la Realidad Virtual.

Su relativo grado de inmersión en lo virtual genera una mayor interacción del alumnado con su entorno, interesándolo sin aislarlo, como sí puede ocurrir en entornos totalmente virtuales.

En este sentido es importante aprovechar este vínculo para hacer del aprendizaje un momento más significativo.

Aunque pueda parecer una perogrullada, no está de más subrayar la condición de esta tecnología como simulación virtual y parcial de una realidad insustituible en su complejidad.

La falta de consecuencias propia de lo que ocurre en un entorno virtual como el que se describe aquí, y el grado de riqueza que tiene toda situación real, y que es comparativamente mucho menor en uno generado por RA, son solo dos de estas diferencias que no por sabidas resultan menos fundamentales de cara a plantearlas en clase.

TRABAJAR CON LA RA

La RA ofrece numerosas ventajas en entornos hoy tan obligatoriamente contenidos en algunas de sus actividades más habituales, como puedan ser las escuelas y centros educativos:

Como suele ocurrir con todo lo relacionado con las tecnologías más o menos relacionadas con lo virtual, la RA es una herramienta muy motivadora para el alumnado, ya que su capacidad para dotar de información suplementaria (ya sea en formato escrito o audiovisual) a contextos reales puede incentivar el aprendizaje significativo y la curiosidad de alumnos y alumnas.

Como se ha demostrado en sus diferentes implementaciones en materias relacionadas con la biología o la historia, la RA permite una mayor y mejor comprensión de cuestiones quizás complejas sobre el papel, pero que resultan más fáciles de entender gracias a simulaciones virtuales que ejemplifican claramente lo que se pretende enseñar.

Relacionado con lo anterior, y dentro de los límites ofrecidos por entornos virtuales en este sentido, la RA ofrece un aprendizaje basado en la experiencia simulada carente, debido a su naturaleza virtual y para lo bueno y lo malo, de las consecuencias y responsabilidades inherentes a lo real.

En un contexto como el actual, en el que muchas (si no todas) de las salidas educativas fuera de los centros que solían hacerse regularmente o iniciativas relacionadas con el aprendizaje situado se han visto limitadísimas por motivos sanitarios, la RA ofrece la posibilidad de ampliar parte de la información disponible en las aulas sin necesidad de desplazarse fuera de ellas.

Su utilización como complemento de visitas a espacios naturales u otros como museos, que ya se daba con anterioridad a la pandemia, supone ahora un valor añadido fundamental del uso de esta tecnología

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