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Un museo estrenó como guía a un robot que cuenta anécdotas

Un robot que ofrece información sobre los cuadros expuestos, que pide respetar la distancia sanitaria por la pandemia y hasta cuenta a los visitantes anécdotas que contribuyen a divulgar los sentidos del arte, constituye la novedosa opción que acaba de poner en práctica el Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona (Meam) como una alternativa ingeniosa frente a los tradicionales servicios de audioguía que ofrecen muchos de estos espacios.

Pepper, tal el nombre del androide, se ha puesto en marcha con una exposición de arte femenino figurativo contemporáneo es el encargado de contarle al visitante que, por ejemplo, la obra de la panameña Luisiana Mera titulada “Abuela María comiendo arroz con judías y sopa” (2019) representa el olvido de la abuela de la artista enferma de Alzheimer.

El museo barcelonés ha apostado por este robot guía gratuito para “humanizar” el arte, según explica su director, José Manuel Infiesta, en declaraciones que reproduce el periódico español La vanguardia.

Se trata de un androide pequeño que se presenta con mucha educación para ofrecer sus conocimientos.

Si el cliente acepta los servicios de Pepper, el robot lo guía por la sala y le explica qué hay detrás de esas obras.

“Pepper cuenta anécdotas que divierten a los visitantes y les hacen entender el arte”, señala Infiesta, quien se muestra feliz con la experiencia que “ha encantado al 80% de los usuarios” durante los dos meses en que ha estado de prueba.

Al principio, los responsables del Meam pensaron que el robot guía sería un anzuelo para los niños, pero tras verlo en acción han descubierto que los adultos mayores son sus máximos fans.

El director del Museo, explica también que esta nueva adquisición no pretende rivalizar o sustituir a los guías humanos: “No se trata de hacer la competencia a los guías humanos habituales, sino que es un elemento complementario que puede estar en el museo todas las horas de visita y puede generar un interés especial por las piezas que se exhiben en las salas”.

Al empezar la visita, el robot ofrece hacer un itinerario por sus obras favoritas y al llegar a cada una de ellas da una explicación y da la posibilidad de ampliar más detalles técnicos o curiosidades de cada obra. Además, cuando detecta una proximidad no intenta acercarse al visitante, sino que cede el paso a las personas, y en todo momento les recuerda que guarden las distancias necesarias por la pandemia.

La experiencia de Pepper, que constituye la primera iniciativa de este tipo en una institución museística de España, acerca al ciudadano a mundos hasta ahora solo imaginados por la ciencia ficción en el cine, desde la María de “Metrópolis” al C3PO de “La guerra de las galaxias”, “Robocop” o “Blade Runner”, o en las páginas de la literatura de Isaac Asimov o Arthur G. Clark.

No es casual que sea un pequeño museo privado de Barcelona quien ofrezca esta experiencia: Infiesta tiene un primo, José Luis Infiesta, que es CEO y fundador de la compañía Yasyt Robotics, la empresa que creó este robot. Entre los primos llegaron a la conclusión de que era buena idea convertirlo en maestro de arte.

Ahora, la empresa de robótica está buscando nuevos clientes que se sumen a la experiencia entre los museos de todo el mundo, aunque ambos primos coinciden en que “tiene todo el sentido que haya sido una instalación privada la primera en probarlo, porque está libre de burocracia y tiene más capacidad para implantar ideas innovadoras”.

Según indicó el director general y fundador de Yasyt Robotics, el robot ha escaneado dos millones de puntos de las salas donde actúa, lo que le permite conocer sus coordenadas en cada momento y acompañar al visitante por las obras que desee.

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