Pero ¿qué sucede en el borde mismo? ¿Cómo pensar o comprender la tensión que contiene? Ese es el terreno en el que opera la Fotografía, al menos como lenguaje. Precisamente, una imagen fotográfica es una construcción a partir de un borde: es lo que la define, lo que le otorga existencia. Ese borde será el límite entre lo que permanecerá por fuera – un infinito sin definición alguna- y lo que quedará adentro, de lo que seguramente podrá decirse algo: es una foto.
La otra gran frontera que marca una fotografía es la del tiempo. Al limitarlo arbitrariamente, confirma su existencia y su fugacidad. A partir de allí los bordes se multiplican y potencian produciendo un desbande de significados, historias o malentendidos que le dan a la imagen su densidad y espesura.
Imagen: Guillermo Turín