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“Enseñar programación no es una moda, es el futuro”

Nadia Mir, capacitadora tecnológica docente de robótica educativa de Matic Soluciones, sostiene que los jóvenes que egresan del secundario deberían saber por lo menos de “3 a 5 lenguajes de programación” porque eso los prepara para entender la lógica del futuro laboral

Nadia Mir tiene 27 años, pero por todo lo que hizo (y hace) pareciera tener 10 años más. Conoció el mundo de la Robótica cuando iba a la escuela Belgrano de Ituzaingó, Buenos Aires, donde daban esa materia. Cuando egresó del secundario comenzó a estudiar Abogacía, pero su paso por ahí fue corto. Luego de participar como árbitro de una competencia de Robótica, una docente le pidió a Nadia que la ayude en un taller en una escuela, y lo que ella todavía veía como una especie de hobbie, de juego, se transformó en su vocación.

“Yo en ese momento estaba trabajando como pasante en un estudio jurídico, pero cuando tomé las riendas de los talleres no dudé ni un minuto que la educación era lo mío. Los chicos no querían salir al recreo, se quedaban programando. Y entonces dejé el Derecho y empecé a armar un proyecto en Robótica, quedándome por fuera de hora”, comenzó contando su historia.

Comenzó a estudiar la Licenciatura en Educación Tecnológica de la UTN, pero antes tuvo un recorrido largo entre ofertas educativas que no se ajustaban a la formación que ella necesitaba: “Fui a la Facultad para ver qué estudiar relacionado a la Robótica y me encontraba que no había nada. Miraba el diseño curricular de Informática y era muy pobre, empecé una Licenciatura de Automatización y Robótica en el ISO, pero no tenía perfil educativo, fui a un curso de Robótica Industrial en la UNLZ pero me di cuenta que era muy técnico”.

Ese camino fallido por varias carreras le hizo dar cuenta de la necesidad de que los docentes se capaciten en esto: “Cuando empezó a incorporarse Informática en las escuelas se elegían docentes que sabían usar Word y Power Point. Pero hay un problema, la tecnología cambia constantemente por eso se necesita una capacitación continua y mucha vocación para poder transmitirle esa pasión a tus alumnos. Enseñar a crear y desarrollar una aplicación, a hacer un software, a diseñar una página web”.

Es así como comenzó a desempeñarse como formadora y capacitadora tecnológica docente en Programación y Robótica Educativa. Se sumó a la empresa Matic Soluciones y desde ahí ocupa de capacitaciones docentes y también dicta talleres de robótica para chicos que los colegios piden tercerizar: “Matic ofrece acompañamiento continuo al docente. No es lo mismo enseñarle a alguien para consumo propio que a alguien que luego va a enseñar”, explicó Mir.

Evaluamos constantemente cómo impactó la incorporación de estos saberes en la comunidad educativa. Tenemos más de 50 propuestas pedagógicas en el mundo de la robótica y la programación para las escuelas y lo que hacemos es evaluar el contexto del colegio, el nivel de conocimiento tecnológico de los chicos que no pasa necesariamente por el capital que tengan”, continuó diciendo.

Por qué aprender programación desde chicos

Consultada acerca de la importancia de que los chicos tengan contacto con lenguajes de programación y robótica desde chicos, la formadora expresó: “Consideramos que la programación no es simplemente una moda, o tendencia, es el futuro. Es algo que claramente debe estar en las escuelas. El día de mañana el que no sepa programar va a ser un ignorante porque todo lo que pase a nuestro alrededor va a estar programado y el que no sepa cómo se mueve eso va a quedar afuera”.

Acerca de cuál es la edad ideal para empezar a aprender, Mir explicó que para adquirir el pensamiento computacional y la lógica de la programación “cuanto más chicos mejor” y aclaró que esto no quita que uno de grande no pueda interiorizarse y aprender del tema.

“Nosotros damos Robótica a partir de los 2 años en jardines maternales. Los Bee Bot o Blue Bot son robots fijos y lo que hacen los niños por medio de una botonera es ir armando secuencias de programación, de movimiento sobre un determinado espacio. Al principio aprietan todos los botones, después van entendiendo que cada botón comete una acción determinada, comienzan a entender esa lógica y la consecuencia de su programación. Eso los ayuda mucho a entender su motricidad y la consecuencia de su accionar, algo que los más chicos no tienen en jardín, por eso es que muerden, empujan, no tienen control de su cuerpo frente al otro”, detalló la formadora.

“Desde la Robótica se desarrolla todo eso porque los chicos van adquiriendo esa lógica, entendiendo que las cosas hay que pensarlas previamente antes de accionarlas y que cada cosa que uno hace tiene una consecuencia. Hemos tenido casos que a los 4 o 5 años ya saben secuencias de 60 pasos, es decir que el chico programa un robot, sin saber leer ni escribir”, agregó.

Qué habilidades hay que desarrollar

Tal como enfatiza Mir, es importante que se enseñe este tipo de conocimiento tecnológico en todas las escuelas porque genera que los chicos tengan una disciplina de pensamiento adecuada para enfrentar el nivel universitario y las problemáticas laborales futuras.

Consultada acerca de si la Robótica es considerada obligatoria en las escuelas, la tecnóloga educativa resaltó que “está incorporada en el nuevo diseño curricular, pero hay muchos colegios, tanto privados como públicos, que todavía no tienen la capacitación necesaria para poder darlo, por lo que desde Matic fomentamos eso porque la realidad es que no es una tendencia pasajera, es una necesidad real. No porque el chico vaya a ser un programador sino porque su lógica va a estar lo suficientemente desarrollada para enfrentar obstáculos de la vida”.

“Un egresado del nivel inicial debería saber cómo son las secuencias, qué es un pensamiento lógico, que sepa cómo manejar una secuencia de algo, que sepa pensar con antelación el movimiento de algo. Un egresado de primaria debe tener las bases de un primer lenguaje de programación volcado a la robótica porque es una manera tangible de verlo, tener una ´cultura maker´ de armar y desarmar. Los chicos de secundaria tienen que egresarse sabiendo mínimo de 3 a 5 lenguajes diferentes. Puede ir acompañado de programación de objetos, como C ++ o Arduino, o dirigidos al mercado laboral incluso los videojuegos, softwares contables, aplicaciones, como Java script y desarrollar un proyecto casi a nivel científico, de resolución de problemas de la comunidad. Por ejemplo, un sistema de riego artificial en el colegio, o el armado de los paneles solares en las paradas de colectivos”, detalló.

Deudas pendientes

La formadora mencionó a la provincia de Misiones como caso de éxito en la innovación tecnológica pero dijo que no es la única: “Hay muchas escuelas del interior del país haciendo este tipo de cosas. Y te das cuenta que no todo pasa por Buenos Aires”.

Entonces, ¿qué es lo que falta para que todas las escuelas se sumen? “Primero, falta vocación docente. Por medio de capacitaciones hay que demostrarles que esto no es algo que va a reemplazar a la escuela, ni a los contenidos. Es una forma de aprendizaje mediante la cual los alumnos van a poder desarrollar múltiples habilidades, que muchos tienen dormidas”, contó Mir.

“Enseñar estos contenidos debe ser obligatorio no optativo. Además, creo que a futuro es necesario crear un profesorado de Robótica y Programación para enseñar en todos los niveles. Lo mismo que hacer informática obligatoria desde jardín o primaria, realmente es necesario, nos estamos quedando atrás de lo que es despertar el interés del alumno”, agregó.

Educación tecnológica inclusiva

Hace un tiempo, Nadia Mir comenzó a trabajar en la enseñanza de Robótica para chicos con discapacidades. Diseñó un proyecto en conjunto con investigadores del CONICET y el INTI donde empezaron a desarrollar métodos de enseñanza a través de dispositivos: “Nos dimos cuenta que, a excepción de los no videntes, una herramienta de inclusión eran las pantallas y empezamos a desarrollar audiovisuales para que aprendan contenidos desde ahí”.

Y contó un caso: “Había una nena de 5to grado que tenía Síndrome de Down y se me pidió que colaborara con la producción de audiovisuales para que ella pudiera incorporar mejor los temas que se estaban dando. La nena tenía que ver el video cinco veces, el resto de la clase dos o tres. Pero todos trabajaban lo mismo. Esto lograba que todos usen el mismo contenido y que luego en el recreo se comuniquen entre ellos, que no haya una separación”.

“Luego apareció un nene especial en mi vida. Era ciego y tuve que empezar a pensar cómo enseñarle. Le pedí que programara a un robot por medio de una secuencia durante tantos pasos y que luego de tanto tiempo se vaya donde él cree que está el robot y lo agarre. Un día, tres meses después de esa propuesta, siguió los pasos del robot que él había programado solo, se agachó para agarrarlo y justo estaba en su espalda. Sin embargo el mayor logro fue ver a los compañeros sacarse las corbatas del uniforme, atárselas en los ojos y decir “ahora sigo yo”. Ahí inmediatamente entendí la importancia de la inclusión”, contó.

Luego de ese trabajo, Nadia quiso ir más allá y comenzó a acercarse a chicos en situación de vulnerabilidad social: “Mi gran proyecto 2020 es enseñar programación y robótica en Isla Maciel (una zona muy precaria y vulnerada de la localidad de Avellaneda) y Fuerte Apache, para eso recibo ayuda de algunas iglesias y de gente que trabaja en merenderos y la idea es poder demostrar que esto es para todo el mundo. Al principio me costó saber cómo lograrlo, cuento con mucho apoyo institucional. Me gustaría sumar gente voluntaria que se sume al desafío de llevar la robótica y la programación a todos lados”.

Imagen: maticsoluciones.com.ar

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