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Artista rosarina expone en el Centro Cultural Parque de España

La muestra «en sus manos», de Ayelén Coccoz, se podrá visitar hasta el 20 de agosto en el centro cultural ubicado en Sarmiento y el río.

Se inauguró la muestra En sus manos, de Ayelén Coccoz, en las galerías del Centro Cultural Parque de España (Sarmiento y el río). Entrada libre y gratuita.

La muestra cuenta con curaduría de Mauro Guzmán y la participación de María Zulema Amadei, Eugenia Calvo, La Guzmania, Paula Manaker, Chiara Morelli, Vicente Seoane, Pilar Sequeira, Federico Tomé y Marino Tomé. Podrá visitarse hasta el 20 de agosto, de martes a sábados de 15 a 19 hs.

En sus manos de Ayelén Coccoz

En la oscuridad de los túneles se iluminan ocho escenas, protagonizadas por pequeños personajes articulados que retratan la identidad física y psíquica de diferentes personas del entorno de la artista. Cada muñeco, trabajado minuciosamente de manera artesanal, habita un espacio propio (que espiamos) y, ensimismado en su tarea, despliega algo de su esencia.

Juntos, tejen una trama que se despliega, se enrosca y se contrae en un territorio indefinido que podría ser el de la mente que la teje o la de quien observa.

Al final del recorrido, una tirada de Tarot abre preguntas sobre la autoría de la propia trama, del relato que se va tejiendo al vincularnos con otros. Preguntas que, sabemos, se hacen los muñecos: ¿quién me hace?, ¿quién (o qué) me mueve?

Sobre la artista

Ayelén Coccoz nació en Rosario. Vive y trabaja en Buenos Aires y Dresde, Alemania. En su sitio web, Ayelén comenta: «Mi trabajo escultórico se apoya en una extensa y minuciosa labor artesanal. Lo que busco a través de ese recorrido intrincado de procedimientos complejos es, en principio, bastante simple: crear un objeto que cuente una historia. Un objeto tangible que ocupe un espacio, pero señale un tiempo/espacio no visible. Ese mundo –presente, invisible– que cargan mis esculturas dentro de sus confines materiales, podría ser el mundo de aquello que fue, pero ya no es, o de aquello que es, pero no puede (o no debe) ser visto».

«Esta característica –la de cargar dentro de sí un tiempo/espacio que no coincide con el que ocupa su propio cuerpo– les confiere un carácter fantasmal. Y al igual que los fantasmas, irrumpen nuestro presente para relatar insistentemente, en un lenguaje extranjero, una historia que no llegamos a comprender, pero que podemos sentir. Espectadores y cómplices, reinventamos la historia una y otra vez, entrelazando su guión con el propio».

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