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“En los lugares más difíciles es donde tiene que estar el mejor maestro”

María Cristina Gómez, la docente rosarina candidata a ganar el Nóbel de Educación, apuesta a la enseñanza de calidad en contextos vulnerables aplicando estrategias de inclusión “reales” con la tecnología como recurso principal

María Cristina Gómez, la docente rosarina candidata a ganar el Nóbel de Educación, apuesta a la enseñanza de calidad en contextos vulnerables aplicando estrategias de inclusión “reales” con la tecnología como recurso principal.

A un mes de subirse un avión para ir a Dubai en un sueño impensado, María Cristina Gómez, docente de Historia, Formación Ética y Ciudadana y Sociología en dos escuelas periféricas de la ciudad de Rosario, reflexiona acerca de por qué se transformó en una de las 50 nominadas al premio más prestigioso en educación del mundo.

“Yo creo que en mi caso tiene que ver con proponer algo que no es muy frecuente que es brindar una educación de calidad en contextos no favorables. Yo apuesto por la calidad educativa y por los programas de alto rendimiento”, explica la maestra, con la voz de los que desbordan pasión y convicción por lo que hacen, y señala que su lucha diaria es contra la “inclusión mentirosa”, entendiendo que todos tienen derecho a recibir una enseñanza de igual nivel.

La docente rosarina, quien además es licenciada en Historia (UCA) y tiene un Máster en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE), da clases hace siete años en la escuela Santa Margarita N° 8185 y en la escuela N°572 El Ceibo. La primera institución convive con la realidad de un barrio atravesado por la guerra del narcotráfico, la segunda, está emplazada en una zona industrial, donde la mayoría de sus alumnos además de estudiar, trabajan.

Sin embargo, antes de encontrarse con esas escuelas en contextos sociales complejos, María Cristina venía de trabajar en otras realidades muy diferentes. Comenzó como maestra en una escuela primaria en Rosario, luego viajó al sur a la Universidad de Comahue, y más tarde a Buenos Aires donde trabajó en un colegio católico en Almagro, un barrio de clase media.  Este cambio de entorno le resultó un desafío interesante que la impulsó a entender el valor de la enseñanza de calidad, sin importar en el ámbito donde esté el docente.

“Cuando volví a Rosario hacía 30 años que me había ido. Me llamaron de Santa Margarita y para mí fue una gran alegría y no me importó que fuera en zonas periféricas. Siempre digo que un alumno es igual en cualquier lado y uno como docente también es igual en todas las circunstancias”, explica la docente. “No trabajo distinto según la escuela, doy lo mismo en cada lugar. Justamente en los lugares más difíciles donde tiene que estar el mejor maestro. Son chicos que necesitan mucho más que el resto, no solo lo material, sino poder resolverles otras cuestiones”, agrega.

No tapar el sol con el dedo: tecnología para la inclusión

Gómez es una apasionada de la tecnología y entiende que como docente no hay que ir en contra de la realidad de las pantallas. Es por eso que creó un blog que luego se convirtió en página, www.profecristinablog.co, como herramienta de trabajo para agilizar las clases, ayudar con las tareas y motivar a los alumnos, ayudándolos a encontrar material educativo adicional a través de sus teléfonos celulares.

“Estamos en la era de los celulares, algunos fueron contra eso, pero yo traté de usarlo. Nunca hubo una época en la historia en que el conocimiento estuviera más disponible como ahora. En estas condiciones, ir al choque es tapar el sol con un dedo, por eso adopté el celular para usarlo constructivamente”, cuenta María Cristina, quien también emplea programas de juegos como Kahoot, con contenidos que produce ella misma para sus distintas materias de enseñanza y por este motivo, ha sido reconocida como Profesora Innovadora Experta de Microsoft (MIE).

“El blog surgió como solución ante la falta de material de los chicos, libros, carpetas, etc. Ahí está todo el contenido de las materias que dicto y también sirve para que ellos puedan mostrar su trabajo y sentirse reconocidos, por sus pares y familia”, explica la docente rosarina.

Siempre hay alternativas

María Cristina sostiene que la única forma de romper el círculo vicioso de la pobreza y la marginalidad es ofrecerles otras alternativas. “Este año, por ejemplo armamos, una jornada de Educación por la Paz, la ExpoEdu Paz 2018, y recibimos en la escuela a siete colegios de zonas periféricas y todos expusieron qué estaban haciendo por la paz. No es poco porque es atacar el foco de violencia por dentro y fuera de las escuelas”, explicó.

Gómez también trabaja como mediadora en la Fundación Fonbec y participa en otras iniciativas educativas con la Asociación Conciencia Rosario: “Cuando empecé a llevarlos a programas de alto rendimiento, como el Modelo de Naciones Unidas hace 6 años, la mayoría se oponía diciendo ´no tienen ni ropa y los vas a llevar ahí. Y cuando fueron, la verdad que la experiencia fue notable”. Y agrega: “Yo creo que si uno expone al chico a experiencias enriquecedoras, donde se pueden conectar con chicos de diferentes sectores que tienen inquietudes iguales que ellos, esas barreras y prejuicios que los grandes tenemos, se borran y se genera otra cultura”.

Además, cuenta la docente que se conectó con Fonbec, y a través del programa Escalar empezaron a brindar becas a los alumnos sobresalientes que tenían mucho mérito en el estudio y tenían dificultades para mantenerlo. “El sistema de padrinazgo lo ayuda a escalar en esa última etapa. Muchos de los becarios de Escalar son alumnos míos y es un orgullo ver a un chico que, a pesar de tener un prejuicio derrotista sobre él, llega a estudiar una carrera y a trabajar”.

Barajar y dar de nuevo

“Hay muchos docentes como yo que está haciendo lo mejor y tiene otros estándares de educación para los chicos, sin embargo el sistema educativo hay que romperlo, barajar y dar de nuevo”, declara María Cristina analizando la realidad actual de las escuelas.

“Parte de todo lo que tenemos tiene que ver con que la estructura escolar no ayuda, es del siglo XIX. Los argentinos somos muy proclives a copiar modelos pedagógicos. En los 90 eran los españoles, ahora es Finlandia. El sistema tiene que cambiar porque la formación docente es pésima, no estamos a la altura de lo que se necesita. Si tenemos malos resultados en las pruebas internacionales es porque es una realidad, y los docentes somos parte del problema y de la solución”, continúa diciendo la candidata al premio Nóbel de Educación.

La docente explica que parte de las deficiencias del sistema tienen que ver con el hecho de no tener profesores asignados por cargos y escuelas: “Tener un profesor que va de acá para allá, tiene dos horas en una escuela, dos en otra, eso atenta contra la calidad educativa. Yo puedo hacer todo lo que hago porque en una escuela tengo 24 horas.  Si tuviera que ir a tres escuelas no haría tantas cosas”.

“También influye el tema de los incentivos, a nosotros se nos premia por viejos no por buenos y eso no es correcto, la antigüedad no puede ser el factor más importante del salario del docente”, agrega.

Sin embargo enfatiza que siempre se puede hacer algo en el mientras tanto: “Yo creo que todas las experiencias innovadoras pueden dar resultado y retroalimentar el  sistema, podemos generar una diferencia en calidad en el lugar donde estamos trabajando”.

Imagen: archivo de imágenes

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