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Día Mundial de la Alimentación: cómo enseñar hábitos saludables desde la infancia sin imponer ni prohibir

Cada 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de una nutrición adecuada y el acceso a alimentos de calidad. En las escuelas y los hogares, la educación alimentaria puede convertirse en una herramienta para construir hábitos saludables desde los primeros años.

La alimentación forma parte de la vida cotidiana de los chicos, pero también constituye una oportunidad de aprendizaje. Desde reconocer los alimentos y descubrir nuevos sabores hasta comprender de dónde proviene lo que comemos, las experiencias vinculadas con la comida pueden contribuir al desarrollo de hábitos que acompañen a las personas durante toda la vida.

Cada 16 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Alimentación, una iniciativa impulsada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que busca generar conciencia sobre la seguridad alimentaria, la nutrición y la necesidad de garantizar el acceso a una alimentación suficiente, segura y nutritiva.

En 2026, la celebración se desarrolla bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”, que pone el foco en la importancia de encontrar nuevas soluciones para construir sistemas alimentarios más sostenibles y accesibles.

En el ámbito educativo, la fecha ofrece una oportunidad para trabajar contenidos relacionados con la salud, el ambiente, el consumo responsable y la construcción de hábitos alimentarios desde una perspectiva integral.

Enseñar a comer bien no significa imponer

Uno de los principales desafíos de la educación alimentaria es promover hábitos saludables sin convertir la comida en una fuente de presión, culpa o conflicto.

Especialistas en nutrición infantil destacan la importancia de ofrecer variedad de alimentos, respetar las señales de hambre y saciedad y evitar clasificar las comidas como premios o castigos.

Obligar a un niño a terminar su plato, utilizar un postre como recompensa o prohibir determinados alimentos de manera rígida puede generar una relación poco saludable con la comida.

Por el contrario, las experiencias positivas, la participación en la preparación de alimentos y la posibilidad de conocer diferentes sabores favorecen el aprendizaje progresivo.

También resulta importante comprender que no todas las familias tienen las mismas posibilidades de acceso a determinados productos. Por eso, la educación alimentaria debe evitar los juicios sobre las elecciones individuales y contemplar las diferentes realidades económicas, sociales y culturales.

El papel de la escuela en la construcción de hábitos

La escuela constituye un espacio privilegiado para desarrollar propuestas de educación alimentaria, especialmente porque permite abordar el tema desde diferentes áreas del conocimiento.

En el Nivel Inicial, por ejemplo, los chicos pueden explorar frutas y verduras a través de sus colores, aromas y texturas, participar en actividades de cocina sencillas o conocer el origen de los alimentos mediante cuentos y juegos.

En Primaria, es posible incorporar experiencias relacionadas con las huertas escolares, la lectura de etiquetas, la importancia del agua y la identificación de los diferentes grupos de alimentos.

En Secundaria, los contenidos pueden ampliarse hacia cuestiones como la publicidad de productos alimenticios, el desperdicio de comida, la producción sostenible y la relación entre alimentación, ambiente y sociedad.

El objetivo no debería ser establecer reglas rígidas, sino brindar herramientas para que los estudiantes comprendan cómo se construyen las decisiones alimentarias y puedan desarrollar criterios propios.

Una propuesta de la FAO para chicos y adolescentes

En el marco del Día Mundial de la Alimentación 2026, la FAO lanzó un concurso internacional de afiches destinado a niños y jóvenes de entre 5 y 19 años.

La iniciativa invita a los participantes a imaginar cómo la innovación puede contribuir a alimentar a la población mundial, proteger el planeta y construir un futuro mejor.

Los trabajos deberán representar el lema de este año y podrán presentarse hasta el 6 de noviembre de 2026. La actividad constituye una oportunidad para integrar la educación alimentaria con la expresión artística, la creatividad y la reflexión sobre los desafíos ambientales.

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Alimentación saludable: un aprendizaje que se construye entre todos

En Argentina, las Guías Alimentarias para la Población Argentina ofrecen recomendaciones para promover una alimentación variada y equilibrada. A su vez, la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable contempla medidas para mejorar los entornos escolares y facilitar el acceso a información nutricional.

Sin embargo, construir hábitos saludables requiere mucho más que transmitir información. Las prácticas familiares, la disponibilidad de alimentos, las costumbres culturales y las experiencias escolares influyen en la manera en que los chicos se relacionan con la comida.

El Día Mundial de la Alimentación invita, precisamente, a ampliar esa mirada. Enseñar a alimentarse mejor también significa despertar la curiosidad, fomentar decisiones informadas y reconocer que una buena alimentación es un derecho que debe estar al alcance de todas las personas.

Porque aprender a comer no consiste solamente en saber qué alimentos elegir, sino también en comprender de dónde vienen, cómo se producen y por qué cuidarlos es una responsabilidad compartida.