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🎓 Bullying en la universidad: cuando la agresión no se ve pero duele

El acoso entre estudiantes también está presente en la educación superior, aunque suele pasar desapercibido. Expertos y estudios recientes advierten que el fenómeno no desaparece al terminar la escuela: cambia de forma, pero sigue impactando la vida académica y personal de muchas personas.

🤔 ¿Qué es el bullying universitario?

En el nivel superior, las dinámicas de acoso pueden ser menos visibles que en la escuela, pero igualmente dañinas. No siempre se trata de violencia física; muchas veces se expresa en formas más sutiles y estructurales, difíciles de detectar para quienes no están atentos.

Se trata de hostigamiento repetido, con un desequilibrio de poder entre quienes agreden y quienes son agredidos. Puede incluir:

  • Exclusión social o aislamiento dentro de grupos.

  • Insultos indirectos o rumores que dañan la reputación.

  • Difusión de contenidos negativos en entornos digitales.

Este acoso comparte características centrales con el bullying tradicional: intencionalidad, repetición y desequilibrio de poder —aunque en la universidad toma otras formas y lenguajes más sutiles.


😟 Consecuencias que no se cuentan

Que no se vea no significa que no exista ni que no duela. Los impactos pueden ser profundos, especialmente porque ocurren en un momento clave de la vida:

  • Malestar emocional, ansiedad o depresión.

  • Dificultades para establecer relaciones saludables con pares.

  • Impacto en el rendimiento académico y en la continuidad de los estudios.

Es decir: aunque no haya golpes ni gritos, el daño psicológico y social puede ser tan real como el de etapas anteriores de la educación.


💡 ¿Por qué se invisibiliza?

El artículo destaca que el bullying universitario suele permanecer “oculto” porque:

  • La percepción generalizada es que la violencia termina con la escuela.

  • Las formas de acoso pueden ser psicológicas o sociales, sin señales tan claras.

  • Las fronteras entre vida académica, personal y digital se confunden.

Esto hace que muchas personas no identifiquen ni denuncien situaciones que en realidad están afectando su bienestar y su trayectoria educativa.


🔎 Hacia una universidad más segura

Atender esta realidad no es solo tarea de las víctimas. Las instituciones y las comunidades estudiantiles tienen un papel clave:

  • Diseñar políticas claras de detección y denuncia.

  • Promover espacios de apoyo y acompañamiento emocional.

  • Fomentar una cultura de respeto, empatía y cuidado entre pares.

La educación superior no solo forma profesionales: también acompaña personas en un momento crucial de sus vidas. Ignorar el bullying que ocurre allí es renunciar a una parte esencial de ese acompañamiento.

Fuente: Educación3.0