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La vuelta de los oficios: por qué cada vez más jóvenes eligen la formación técnica

Mientras la universidad deja de ser el único camino posible, crece el interés por los oficios y la formación técnica. Carreras más cortas, salida laboral concreta y un cambio cultural que revaloriza el saber hacer.

El fin del mandato universitario

Durante décadas, el mensaje fue claro: estudiar una carrera universitaria era sinónimo de progreso. Hoy ese mandato empieza a resquebrajarse. No porque la universidad haya perdido valor, sino porque ya no es la única respuesta válida.

Cada vez más jóvenes eligen trayectos técnicos, escuelas de oficios, tecnicaturas y formaciones cortas. Buscan algo concreto: aprender, trabajar y proyectar futuro sin esperar diez años.

Aprender haciendo vuelve a tener prestigio

Electricidad, programación, mecánica, gastronomía, construcción, energías renovables. Lejos de ser opciones “de descarte”, muchos oficios hoy están entre los más demandados del mercado laboral.

La formación técnica ofrece algo que el sistema educativo tradicional a veces demora: sentido. Saber para qué se aprende lo que se aprende.

Y cuando el sentido aparece, el abandono disminuye.

Escuelas técnicas que se reinventan

En Argentina, las escuelas técnicas atraviesan un proceso de actualización. Nuevos perfiles profesionales, vínculo con empresas locales, prácticas profesionalizantes y tecnologías emergentes.

El desafío es grande: equipamiento, docentes formados, tiempos escolares extensos. Pero también lo es la oportunidad de acercar la escuela al mundo real.

Para muchos estudiantes, la técnica no es un plan B: es una elección consciente.

Salir rápido al mercado laboral

Otro factor decisivo es el tiempo. En contextos económicos complejos, la posibilidad de insertarse laboralmente en plazos razonables pesa. Mucho.

Las formaciones técnicas permiten:

  • trabajar mientras se estudia,

  • emprender,

  • combinar estudio y empleo,

  • volver a formarse más adelante.

Ya no se piensa la educación como un camino lineal, sino como un recorrido flexible.

Romper prejuicios de una vez

Todavía persisten miradas elitistas que asocian los oficios con menor capacidad intelectual. La realidad los desmiente todos los días.

Saber hacer también es saber pensar. Resolver problemas concretos exige lógica, creatividad y responsabilidad.

El prestigio social empieza a correrse: menos título colgado en la pared y más competencias reales.

Un cambio que interpela a la escuela

La vuelta de los oficios obliga al sistema educativo a hacerse preguntas incómodas: ¿estamos preparando para el trabajo real?, ¿qué saberes valoramos?, ¿qué entendemos hoy por éxito?

Tal vez la mayor enseñanza de este fenómeno sea esa: no hay un único camino legítimo.

Y en esa diversidad, muchos jóvenes están encontrando su lugar.